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martes, 28 de agosto de 2012

LA RE-INGENIERÍA PERSONAL. Reinventarse para acceder al mercado laboral.


Mucha es la literatura sobre cómo las empresas y las direcciones estratégicas deben afrontar los cambios constantes que propone a diario el mercado empresarial. El enfoque del compromiso dinámico, ya mostraba a principio de los 90 que uno de los elementos centrales a gestionar y controlar es la capacidad de la empresa de re-inventarse acorde a los nuevos escenarios, para lo cuál su estructura organizacional sistémica, debía contemplar en sus recursos y procesos esta capacidad.

Ahora bien, ¿qué pasa con el mercado de trabajadores? La re-ingeniería empresarial no es ajena a la re-ingeniería personal. Las empresas priman el poder creativo e innovador del personal, ya que estos valores son los que le permiten a las empresas aggiornarse de manera constante, pero ¿qué tan creativos, distintos e innovadores hay que ser para tener mayores oportunidades?

La creatividad para resolver problemas, para gestionar mejor, o para aumentar la producción o ventas de productos y servicios, son cuestiones esenciales con un elemento común que es: “una idea”. Dicha idea siempre parte de una persona (o equipo de personas) y es difícil prever cuando surgirá, a quién le va a surgir y cuántos fueron los recursos -generalmente de tiempo- utilizados. Entonces, algo importante a desarrollar en esta "re-ingeniería personal" es nuestra capacidad para generar "ideas", con visión estratégica, facilidad para el trabajo en equipos de alto rendimiento y recursos para acompasar nuestro trabajo con los objetivos empresariales.

Esta re-ingeniería tiene costos; no alcanza con ser expertos en un saber, sino que hay que tener varios saberes, sin que estos queden al descubierto para no ser considerados “sobrecalificados”. Entonces la fórmula mágica sería tener varios saberes (asociados o no) y manejar esta información lo más “confidencial” posible, amoldandonos así a las necesidades del mercado empresarial. Hay que anticiparse a lo que viene, si uno estudió una carrera o profesión que no está siendo tenida en cuenta, ver de que forma podemos re-inventarnos a partir de ese saber y/o como adquirir un nuevo conocimiento (uno suele ser terco -costo psicológico- en esto, buscando trabajos en lo que “estudió” pero no podemos ir contra la corriente, hoy conocimientos específicos, rápidos de ser aprendidos en muchos casos, suelen ser más demandados y en consecuencia mejores pagos).

Existe una suerte de “congelamiento” que sufren las empresas a la hora de necesitar cambiar que también la sufren las personas a la hora de querer incorporarse o reincorporarse al mercado laboral. Todos nos resistimos al cambio. Las empresas desarrollan políticas y culturas de cambio, incorporan conceptos que favorecen la gestión conjunta (como por ejemplo el de mejora continua, que en sí es la comunicación de que nuestra empresa cambia constantemente –para bien-). Ahora bien, ¿qué políticas o culturas aplican los centros de enseñanza (desde la cúspide), y digo más, los países, para facilitarle la salida laboral a su población? La disonancia entre las empresas, el mercado laboral y los potenciales trabajadores es enorme. Disonancia responsable de la gran rotación del personal, ya que lo que las empresas ofrecen, lo que se "enseña" y lo que el mercado de trabajadores demanda son cuestiones distintas.

Independientemente de quién o quiénes son responsables de la situación de acceso laboral actual, algo se puede subrayar, y es que si no nos re-inventamos en algo “atractivo” para el mercado empresarial, nuestras oportunidades serán pocas.

¿Cómo podemos ajustarnos en tal sentido? Hay aspectos que dependen de nosotros y otros que no. Para los que dependen de nosotros -y a partir de nuestras posibilidades, experiencias y conocimientos- hay que buscar un área o negocio en boga, donde exista un mercado de consumo amplio por un período largo de tiempo. También debemos aprender a ofrecernos y “vendernos”, y que ésta oferta sea lo suficientemente atractiva como para insertarnos o reinsertarnos en el mercado laboral. Para los aspectos que no dependen de nosotros (como la actual crisis económica que viven varios países) no podemos hacer nada, y es mejor no gastar energías en lamentos ni frustraciones, sino en “cranear” la manera en que con fuerza ingresaremos o reingresaremos al mercado laboral. En reinventarnos parece estar la clave.